Los torrelaveguenses se estrenaron como locales dejando una imagen muy positiva ante uno de los equipos llamados a ocupar las posiciones altas de la tabla. Pablo Lago volvió a apostar por el 1-4-4-2 que tan buenos resultados le dio la pasada campaña y ayer no fue para menos. Nacho Rodríguez, Palazuelos, Cusi y Vitienes tuvieron las más claras para los locales; Villalibre envió un pelotazo al larguero por parte del filial.

FICHA TÉCNICA:

R.S. Gimnástica: Álex Ruiz, Camus, Fermín, Cristian Moreno, Luis Alberto, Cusi, Vitienes, Palazuelos, Nacho Rodríguez (Barbero, 83′), Rozas (Víctor, 77′) y Primo (Cagigas, 70′).

Bilbao Athletic: Unai Etxebarría, Sirello, Rojo, Vivian, Murua, Vencedor, Muñoz (Oteo, 76′)), Baqué, Villalibre, Iñigo Vicente (Morcillo, 90′) y Oihan Sancet (Salado, 37′).

Sin goles.

Dirigió el encuentro el colegiado Mallo Fernández, del colegio castellano-leonés. Amonestó, por parte local, a Primo, Camus, Cristian y Rozas, mientras que por parte visitante mostró cartulina amarilla a Sillero y Morcillo.

Más de 1.500 coparon los Campos de Santa Ana en el regreso -en el exilio, eso sí-, del decano cántabro a la categoría de bronce del fútbol español. La ilusión ha regresado a la capital del Besaya, y no es para menos, después de la entrega y del derroche físico de sus jugadores en la noche de ayer. Merecedores de los tres puntos por juego, intensidad y ocasiones, los torrelaveguenses se tuvieron que conformar con un punto ante los ‘cachorros’ del Bilbao Athletic. 

Ni cinco minutos de tregua se dieron los de Pablo Lago en todo el encuentro. Ahogaron con su intensa presión a la zaga rival, que se veía obligada a desplazar en largo y entrar en el juego que la Gimnástica pretendía. De hecho, los bilbaínos no consiguieron llevar el partido a su terreno en ningún momento, por lo que tuvieron que ponerse el mono de trabajo para competir con una Gimnástica muy motivada. 

Con el juego directo como protagonista de la noche en Santa Ana, Primo y Nacho Rodríguez fueron un auténtico quebradero de cabeza para la zaga rival. Vitienes y Rozas realizaron un importante desgaste ayudando en defensa y aportando en ataque. La zaga, junto al doble pivote formado por Cusi y Palazuelos, se mostró inquebrantable en prácticamente todo el encuentro.

Hasta la primera media hora de partido el dominio fue totalmente de los de Pablo Lago. Sin ocasiones, cierto, con un disparo tímido de Rozas desde lejos como único bagaje ofensivo. Pero con la sensación de estar muy metidos en el partido, sin sufrir absolutamente nada y llegando a posiciones ofensivas con cierta facilidad. 

Los errores, sobre todo en esta categoría, se pagan. Y un desencuentro en la zaga local estuvo a punto de desembocar en el primero de los vascos. Por fortuna, Villalibre se topó con el travesaño después de un disparo potentísimo. Minutos después se produciría la acción más desafortunada de la tarde, donde el visitante Oihan Sancet caería mal tras una disputa aérea y tendría que abandonar el terreno de juego con muestras ostensibles de dolor en su rodilla. Salado entró en su lugar.

El guión continuó siendo el mismo hasta el descanso. Pero Nacho Rodríguez decidió que quería un giro en la trama y se atrevió a amenazar con el primer tanto de la tarde. El ariete cabeceó un centro de Camus con dirección a la cepa del poste, obligando a Unai Extebarría a despejar. Pero la película no tenía solo un protagonista: aparecieron Cusi y Vitienes como actores secundarios de lujo. El centrocampista llegó a zona de remate para, en la misma jugada que la anterior, cabecear y obligar de nuevo al meta vasco a intervenir. Y en el rechace de este, también Vitienes lo intentó de volea sin éxito. Pese a las intentonas por parte local se llegaba al descanso con el resultado inicial. 

El paso por la caseta desveló el interrogante sobre si los locales continuarían con ese altísimo ritmo en el segundo acto. Y así fue. Incluso dominaron el encuentro con más claridad. Y eso a pesar de que el primer ‘¡uy!’ lo protagonizó el visitante Iñigo Vicente en una acción individual por la izquierda que desbarató con una magistral mano abajo Álex Ruiz. 

La intensidad y el ahínco de los blanquiazules, sumados a algunas decisiones arbitrales que no fueron del agrado de la parroquia local, hicieron que Santa Ana entero se lanzase en busca de la victoria. La película había incluido en su guión una pelota a la madera para unos, así que los otros no iban a ser menos y así lo hicieron por medio de Rozas. Situado prácticamente en el banderín de córner, trató de centrar pero su envío se envenenó y se estrelló contra el lateral del palo. Como el partido iba de dobles o triples ocasiones, en esa misma acción Palazuelos enviaría muy alto después del rechace del cancerbero vasco.

Escasos instantes después, alternativa para el filial en doble oportunidad. Con Baqué desbaratando una prometedora contra y Muñoz no llegando a cabecear en el segundo palo completamente solo. El partido se fue abriendo poco a poco y Palazuelos no marcó en una acción de estrategia por muy poco. El meta había salido en falso y la pelota se fue fuera con la portería vacía. 

Acto seguido, remate de Nacho Rodríguez asistido por Camus que sale rozando el poste. La Gimnástica creía. La afición también. Pero el gol se resistía. Llegaron los cambios y el partido se dio una pausa: Cagigas y Víctor ingresaron en el terreno de juego en detrimento de Primo y Rozas. En la recta final también entró Barbero por Rodríguez.

El guión llegaba a su fin, hasta que un actor secundario como Cusi quiso erigirse como el verdadero protagonista de la película. Cabezazo potentísimo a la salida de un córner que sacó a relucir los reflejos del portero Unai, que se convirtió en uno de los protagonistas del encuentro. Más cambios y un par de amonestaciones en un tiempo de descuento que fue poco productivo. Final en Santa Ana con tablas en el marcador.

Los torrelaveguenses regresarán al trabajo mañana lunes para preparar el duelo copero ante el Club Deportivo Calahorra, este próximo miércoles a las 20:30 horas en La Planilla.