Los torrelaveguenses supieron materializar una de sus ocasiones para ampliar su buen momento de forma. El Arenas tuvo más la pelota en un partido marcado por la intensidad y el juego directo, pero el poste de Alberto y el tanto de Vitienes marcaron la diferencia.

Arenas Club: Carrio, Jordan, Gayoso, Alberto, Gonzalo (Dani López, 70’), Azkue, Aitor Ramos, Uche (Güemes, 83’), Etxaniz, Uranga y Urkiza (Zamorano, 83’).

R.S. Gimnástica: Álex Ruiz, Fer, Bardanca, Camus, Luis Alberto, Cusi, Vitienes (Alberto, 86’), Palazuelos, Barbero (Cagigas, 78’), Víctor (Rozas, 70’) y Fermín.

Goles: 0-1. Vitienes (min 76).

Amonestaciones: dirigió la contienda el colegiado Leo Ollo, asistido en las bandas por Ballano Roldán e Irurtzun Artola. Amonestó al local Gayoso y a los visitantes Barbero, Bardanca y Luis Alberto.

Estadio Municipal de Gobela. 1.000 espectadores.

Es evidente que las dinámicas marcan el devenir de un equipo. La prueba más clara es la R.S. Gimnástica. Un equipo que, desde la jornada uno hasta la actual (duodécima), se ha dejado la piel en cada compromiso que ha afrontado. Unos días más acertados, otros menos. Pero en todos ellos el esfuerzo nunca ha sido negociable. Lo cierto es que unos días la pelota no quería entrar, o se producían errores en defensa que hacían que el equipo encajase goles con cierta facilidad.

Ahora, todo el camino parece fácil. La Gimnástica se ha llevado un partido en Gobela donde imperó la igualdad: el terreno de juego condicionó a ambos equipos, que dieron una lección de compromiso, concentración e intensidad en los 93 minutos reglamentarios. Digna de mención la entrega de los veintiocho protagonistas que comparecieron en el terreno de juego. Pero, en esto del fútbol, un deporte tan caprichoso, las dinámicas marcan el devenir de los partidos.

La Gimnástica volvió a no encajar gol –tercer partido consecutivo- y, con el punto asegurado, solo quedaba materializar una de las ocasiones en ataque. Lo hizo Vitienes, que volvió a realizar un trabajo inconmensurable durante su estancia sobre el césped.

A los escasos minutos de comenzar, el conjunto local ya había provocado un par de esquinas mostrando sus armas en ataque. Contestó la Gimnástica forzando otras dos acciones de estrategia, pero en todas ellas la defensa se impuso al ataque.

Otras dos llegadas por banda del Arenas fueron desbaratadas por Lucho y Palazuelos, respectivamente, que taponaron y despejaron los remates del conjunto local. La Gimnástica, tras este par de sustos iniciales, se estiró y encontró a Vitienes –aunque un tanto escorado- llegando en velocidad desde atrás. El de Sierrapando trató de sorprender a Carrio ante la escasez de rematadores en el área, forzando un córner debido a la intervención del meta local.

Aitor Ramos y Gayoso comenzaron a hacer estragos por su banda; la Gimnástica pasó por apuros hasta llegar al tramo final de la primera parte y despejó balones de área como buenamente pudo. En una de esas acciones aisladas, Aitor Ramos acertó a prolongar en el área para habilitar a un Uranga que golpeó rematadamente mal cuando estaba solo en el área chica.

Después de haber recibido el susto en el cuerpo, la Gimnástica se estiró y dejó de sufrir. Víctor, en una acción de suma inteligencia, se anticipó a Uche y finalizó la jugada desde lejos sin acierto.

Superada la media hora sería amonestado Luis Alberto, por entrar con los tacos por delante sobre Etxaniz. El central cumplirá ciclo de amonestaciones ante el Izarra. Por lo demás, el resto del primer acto solo tuvo un color: el blanquiazul de la Gimnástica.

Bien es cierto que ninguna ocasión gozó de mucha relevancia. Fermín, con un tiro lateral, y Víctor, con un zapatazo desde la frontal, protagonizaron las más claras para los de Pablo Lago. También, aunque en fuera de juego, Barbero tuvo la suya en una gran asistencia de Fer.

El paso por los vestuarios dotó de energías renovadas a ambos equipos y el partido ganó en espectáculo; no así en orden táctico. Por llamarlo de forma coloquial, el partido se convirtió en un pequeño ‘correcalles’ donde tanto Arenas como Gimnástica querían llevarse los tres puntos.

En una contra iniciada por Palazuelos y conducida por Vitienes, al final Barbero se acabó trastabillando y no pudo conectar el remate. Quien sí remató, pero de forma horrible, fue el centrocampista Uche desde la frontal, enviando la pelota al colegio situado en los alrededores de Gobela.

Bardanca vio su tercera amarilla de la temporada por una mano que cortó un pase de Ramos; en la falta en la frontal, Jordan probó fortuna por encima de la barrera sin encontrar portería. Y, poco después, el capitán Camus apareció en el momento perfecto para despejar a córner y dejar con la miel en los labios a un Urkiza que esperaba ya en boca de gol.

Las alternativas para ambos equipos se iban sucediendo en un choque con cada vez más espacios. En una nueva contra de los visitantes, Barbero remató de volea muy blando a las manos de Carrio. Quién remató casi perfecto fue Alberto, el central del Arenas, a la salida de un córner, conectando su testarazo contra el poste. Posiblemente, eran los momentos de mayor dominio del Arenas ante una Gimnástica que parecía abocarse al empate.

Pero el fútbol es caprichoso y una buena acción ofensiva de Fermín por la izquierda originó el tanto de los torrelaveguenses. Encontró a Barbero en el área, que, en una muestra de tranquilidad y sobriedad, optó por descargar hacia la frontal en vez de disparar forzado. Ahí esperaba Vitienes, que conectó un zapatazo espectacular que se coló pegado a la cepa del poste. Celebración eufórica no solo de los jugadores y del cuerpo técnico, sino que también la afición desplazada hasta Getxo mostró su alegría. No pararían de animar hasta que los jugadores enfilaron el camino de vestuarios.

El Arenas introdujo modificaciones con la entrada de Zamorano y Güemes, aunque, un minuto después de agotar las sustituciones, Etxaniz caía lesionado y los vizcaínos se verían obligados a acabar con diez.

Poca productividad del Arenas en lo que restaba de encuentro más allá de un disparo de Zamorano y un remate de Uranga cuando ya se había cumplido el tiempo reglamentario. Leo Ollo señaló el camino de los vestuarios, y con él se desató la locura entre los más de doscientos desplazados que se volcaron con los suyos en una sonora ovación.

La R.S. Gimnástica abandona los puestos de descenso durante este sábado, y buscará aumentar su buena racha el próximo domingo ante el Izarra.