El tanto de Borja Camus desde los once metros igualó el anotado por Jerín en la primera mitad.


FICHA TÉCNICA:

RS GIMNÁSTICA: Lavín; Fer, Camus, Chamorro, Urri (Fermín, 85'); Cusi, Palazuelos (Luis Alberto, 66'), Prada (Muneta, 66'); Vitienes, Saúl e Ito (Nacho Rodríguez, 90').

RAYO CANTABRIA: Lucas Díaz; Diego Ceballos, Puras, Jorrín (Diego, 79'), Mirapeix; Iñigo, Jerín, Pablo Torre (Nico, 69'); Lucas Ligio (Mateo Gandarillas, 46'), Gonzalo Peña (Nacho Lorenzo, 60') y Musy (Villar, 69').

Goles:

0-1. Jerín (min 36)

1-1. Camus, de penalti (min 62)

Árbitro: Aranda Bujedo asistido por Navarro Carrero, Peña Peña y Cobo Torres. Amonestó a los locales Urri y Camus y a los visitantes Gonzalo, Pablo Torre, Jorrín y Jerín.

Si alguien en algún momento pensó que la Gimnástica iba a arrollar a su rival después de cinco meses sin competir, se equivocó. Si alguien en algún momento creyó que el Rayo Cantabria, que contaba con varias bajas de consideración en la convocatoria y además no podía promocionar de categoría iba a salir "a medio gas", se equivocó. Esto es un play off a vida o muerte y los equipos se han preparado para jugárselo a todo o nada en un único partido después de seis semanas de entrenamientos, a mitad de julio y con 28ºC en el termómetro del Fernando Astobiza.

La Gimnástica sufrió; mejor dicho, supo sufrir. Aguantó el arreón de los jovencísimos futbolistas -el Rayo citó a ocho futbolistas juveniles para el encuentro- y tuvo la capacidad de empatar cuando el choque se había puesto muy cuesta arriba.

Los torrelaveguenses salieron decididos a demostrar quién era el que se la jugaba. Sin embargo, las tempraneras amonestaciones a Camus y Urri mermaron la intensidad de los blanquiazules, que durante la primera mitad se limitaron a perseguir sombras. El Rayo movió el balón a su antojo con un ritmo atípico para las alturas de año y situación futbolística que vivimos. Bien es cierto que no generó excesivas ocasiones de gol, aunque la sensación de que podía anotar existía permanentemente.

Avisó Musy, en la primera del partido, al aprovecharse de un error de Camus, pero su remate se marchó muy alto. Dominaba el filial por completo con posesiones de lado a lado y cierta pasividad de los blanquiazules, que no parecían estar a gusto con ese guión de partido. Pablo Torre, uno de los más destacados en el bando verdiblanco, mandó una falta cerca del larguero.

El primer gol del partido llegaría en el 36', poco después de la pausa de hidratación, con un disparo soberbio de Jerín desde 25 metros que sorprendió a Rubén Lavín. La parábola del esférico hizo imposible la estirada del cancerbero de Hoz de Anero.

El gol obligó a la Gimnástica a despertarse y estirarse, aunque, con tan poco tiempo en el crono antes del descanso, solo Ito rozó el gol en un centro que Lucas Díaz anticipó para enviar a saque de esquina. Mateo García, en el paso por vestuarios, alentó a los suyos a salir a por el empate nada más pitase el colegiado. Y así fue porque Vitienes tuvo la más clara hasta el momento con un disparo a bocajarro que solventó con garantías el meta racinguista. 

A medida que pasan los minutos la necesidad imperiosa de marcar empujó a la Gimnástica, en tanto que filial fue bajando sus prestaciones. Sin embargo, Pablo Torre avisaba de nuevo con otro disparo de falta que obligaba a Rubén Lavín a meter los puños. 

Las opciones de la Gimnástica pasaban, en gran medida, por la velocidad de sus hombres de banda: Saúl y Vitienes. El primero se echó el equipo a la espalda y protagonizó dos cabalgadas que a la postre resultarían vitales. En la primera, se zafó de Ceballos, condujo hacia dentro y sacó un potente disparo que repelió con los puños Lucas Díaz. En la segunda, previo desborde a Jorrín, es derribado en el interior del área por el propio zaguero y Aranda Bujedo señaló la pena máxima. El capitán Camus no perdonó desde los once metros y estableció la igualada en el luminoso. Ese resultado, que se mantendría hasta el final, metió a la Gimnástica en la final del play off de ascenso.

En los minutos finales la Gimnástica contuvo bien al Rayo, que no conseguía aproximarse al área rival hasta el tiempo de descuento. Fue ahí cuando realmente los corazones de los torrelaveguenses comenzaron a latir a diez mil revoluciones. Y es que Mirapeix primero, con un remate de cabeza que rozó el poste y, sobre todo, Mateo Gandarillas después, pusieron en entredicho la clasificación de los de la capital del Besaya.

Sin embargo, vale más conseguir el objetivo aunque, desde luego, no fuese ni mucho menos el mejor partido de los blanquiazules. Lo importante, a fin de cuentas, es que los torrelaveguenses están a una sola victoria en 90 minutos de regresar a 2ª división B. La cita, el próximo sábado a las 18:30 horas en el Fernando Astobiza de Sarón ante el Club Deportivo Laredo.